En varias culturas, los niños y los ancianos son considerados la reserva de un país. Los primeros representan el potencial futuro, mientras que los viejos son la experiencia y la memoria activa de toda comunidad. En el reciente XXVII Congreso Nacional de Medicina General que tuvo lugar en nuestra ciudad se abordaron diversos aspectos, entre ellos, uno referido a la gerontología. Interesantes conceptos planteó Gerardo Fabre, médico generalista, capacitado en gerontología y salud pública, que dirigió un taller para colegas y enfermeras.

El especialista afirmó que la población está envejeciendo; hubo un descenso de la tasa de natalidad y un incremento de la de longevidad en el Primer Mundo y en los países en transición epidemiológica y demográfica como la Argentina. Comentó que tenemos cada vez más jubilados y menos aportantes y que se halla en crisis la institución mundial del pensionado. "Antes había un jubilado por cada nueve aportantes, pero esa relación va cambiando: uno a cinco, uno a cuatro, uno a tres", indicó. Esta situación de mayor expectativa de vida demandará más atención médica, de medicamentos, de especialistas, de alimentación, de personal capacitado en actividad física para la tercera edad, en laborterapia. Dijo, entre otras cosas, que el PAMI tendría que pensar en la financiación de un sistema de enfermería domiciliaria y comunitaria, de agentes de salud en terreno y de un plan de capacitación para cuidadores. Pidió a la sociedad que sea sostén de los ancianos, que los respete y los revalorice cuando se jubilan.

Según un estudio demográfico, los índices de envejecimiento poblacional aumentan cada vez más en Tucumán. En 2010 se registraron 30.658 adultos mayores más que en 2001; en la actualidad, el 12% de la población sobrepasa los 60 años. Se estima que en cuatro décadas más esa cifra sumará 10 puntos; ello significa que uno de cada cuatro tucumanos será un adulto mayor. El Censo 2010 reveló que los adultos mayores computados en el país son 5.725.838. La expectativa de vida es de 76 años y las mujeres viven, como promedio, de seis a ocho años más que los hombres.

En Tucumán, se estima que la franja mayor de 60 años se incrementará del 11.5% actual al 13% en 2015. Entre las principales causas, se indica una caída constante de la tasa de fecundidad, es decir, las familias tienen cada vez menos hijos; las migraciones que expulsan a los jóvenes de determinadas regiones porque buscan trabajo en otra parte. Por otro lado, se ha reducido la tasa de mortalidad de este grupo, o sea que los tucumanos viven cada vez más años.

Como señalamos en otra ocasión, en los países desarrollados los adultos mayores que conforman la tercera y cuarta edad gozan de grandes beneficios económicos y sociales, que van desde haberes dignos y descuentos en transportes terrestres y aéreos hasta cobertura de salud gratuita o con costos mínimos. Tucumán, por cierto, está aún muy lejos de esa realidad. Un porcentaje importante de la llamada clase pasiva percibe mensualmente la jubilación mínima que asciende a $1.925, sin la movilidad del 82%.

Sería importante que se diseñara un política de Estado que contemplara no sólo aspectos de salud, sino también culturales o de reinserción laboral donde los mayores puedan ser útiles, partiendo del reconocimiento y el afecto hacia quienes han dado lo mejor de sí para el progreso de nuestra provincia y del país.